viernes, 13 de noviembre de 2009

Rechazamos el proyecto: “¿Por qué una escuela nueva?”

En la Escuela nº 4 DE 7 quisieron implementar un proyecto que con la fachada del cambio de modalidad (de JS a JC) encumbría un trasfondo de fragmentación y destrucción de las condiciones de la educación pública en particular y en general. Haciendo click aquí se puede leer el proyecto "¿Por qué una nueva escuela?" http://www.scribd.com/doc/22509631/Escuela-del-bicentenario
El proyecto no tiene nombre ni membrete ni firma. Está bajado, cayó de arriba, viene de improviso como quién tira un piano por la ventana. Pero a pesar de la improvisación y la pésima estructura argumental, no le falta un milímetro de coherencia con las políticas privatistas y pro-fragmentación del sistema público educativo. Cuando hablamos de fragmentación, nos referimos a la segmentación por clase social, que se traduce en escuelas para pobres y escuelas para ricos.
El proyecto “¿Por qué una nueva escuela?”, que quiere implementarse en las escuelas nº 4 y nº 2 del D.E. 7º , nº 21 del D.E. 15º y nº 23 del D.E. 9º, hace un análisis de la situación poblacional y demográfica -con una escasez de datos alarmante- de la Zona II (DD. EE. 13, 19 y 21, Soldati, Bajo Flores y Lugano); sugiere que la matricula que no tiene posibilidades de acceder a su escolaridad es un “excedente” y critica la reubicación de los alumnos a distritos lejanos a sus hogares. Dice textualmente: “entonces, qué pasa con la escolaridad de estos niños???? En todo caso no importa demasiado, la urgencia es ponerlos en algún lado y rellenar aulas vacías”. De allí que se pueda suponer que la “nueva escuela” será un nuevo edificio para que los niños no tengan que trasladarse muy lejos de sus hogares. No, la solución es lo mismo que cuestionan.
Cinismo mediante -ya se dieron el lujo de señalar que las aulas de nuestra escuela están vacías-, afirman que se hicieron indagaciones respecto de las circunstancias en las que estos alumnos trasladados se integrarían en las “escuelas de destino”. Falso: nunca pisaron, al menos, la Escuela nº 4. Afirman también que estas escuelas no tienen posibilidad de aumentar la matrícula. Sin embargo, en la Escuela nº 4, esto se contradice con el incremento de alumnos que recibió en los últimos años. Por otro lado, hay que subrayar la dificultosa tarea de retener matrícula en la escuela pública cuando desde el gobierno se prioriza la educación privada, haciendo de estos colegios una opción accesible para un sector determinado de la población, subvencionándolos por cifras escandalosas y haciendo partícipe al estado de la mantención de negocios y proyectos particulares. Para poner dos ejemplos: frente a la Escuela nº 4 D.E. 7 (Rivadavia 6065) se encuentra el Instituto Argentino Excelsior que recibe el 100% de subvención, en total son más de $1.100.000 por año; a pocas cuadras, el Colegio Marianista con un 50% de subvención, recibe $670.000 por año. Tómese en cuenta que la Escuela nº 4 recibe entre Cooperadora e ingresos varios unos $50.000 anuales.
La solución para la falta de escuelas es la construcción urgente de edificios públicos adecuados, cosa que se podría resolver si se destinaran para ese fin los $700.000.000 que recibe la educación privada por año. El gobierno claramente no tiene intenciones de dar una solución definitiva al problema de la falta de vacantes y superpoblación de aulas. De hecho está cajoneado el expediente del petitorio por construcción de escuelas en el D.E. 19 (531960/2008 DGAR) presentado en noviembre de 2008.
El gobierno ocasiona así más dificultades a las familias que viven en los barrios del sur, trasladando a los niños, alejando la escuela de la casa, provocando un desarraigo que no se revierte con “el traslado de las familias para los actos escolares” como propone garantizar el proyecto con dos micros semanales que transporten a los padres que quieran acercarse a la escuela.
Es evidente que este proyecto apunta a profundizar el esquema de escuelas privadas para un sector medio y alto de la sociedad, y escuelas públicas abarrotadas de chicos pobres. Estamos convencidos de que a través de este cambio violento de modalidad se esconde la intención de crear una escuela más que imposibilite la integración. Si, como dice la letra, “el desayuno y la merienda (se darán) en el trayecto desde y hasta los hogares”, entendemos que aquí se excluye a los niños de los alrededores que no viajan en micro para llegar a la escuela. Pero si esto no es aun contundente, baste con agregar que en la reunión entre la Dirección del Área y las conducciones de las escuelas involucradas se informó explícitamente que los alumnos del barrio de la escuela no podrán inscribirse para el año que viene. Esta situación es totalmente anti-reglamentaria. Se quiere profundizar la fragmentación social, expulsando compulsivamente a los alumnos que viven cerca para que no se “mezclen” con los niños del sur. Además, se habla de “garantizar la reubicación de toda la población escolar que no acepte esta nueva organización en escuelas cercanas de la jurisdicción”. Teniendo en cuenta que no hay alrededor de la escuela otros establecimientos públicos de jornada simple, nos preguntamos a qué otras escuelas podrán ir estos niños que no sean los colegios privados.
El proyecto da por descontada la violencia que esto generará en las familias, en la institución, en los niños. Lo apunta en el apartado “Desde lo pedagógico curricular” cuando dice que se elaboren “proyectos curriculares que involucren los contenidos curriculares y los que respondan al quiebre en la organización institucional y que apunten a la modificación del dispositivo naturalizado de escolaridad primaria simple”. Nos causa mucha indignación que se pretenda utilizar el tiempo de enseñanza para justificar un cambio que nunca pedimos, un cambio que perjudica al sistema público educativo y a las comunidades de este distrito, como así también a las comunidades de los distritos de la zona sur, sin solucionar ningún problema de fondo.


Defendemos una escuela que no excluya a nadie, una escuela pública en condiciones para todos los niños

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