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EL HAMBRE Y LAS SEMILLAS

Caen los días y forman hojarasca, rutina de escuela, calendario suave como aleteo de hojas muertas. Es también y al mismo tiempo la vida, que se junta en parva. Somos nosotrxs mismxs descendiendo hacia la raíz o las ramas de lo cotidiano, de lo aparentemente irremediable. Hasta que, por pura obstinación o rebeldía, decidimos decir, decidimos más que decir. Decidimos contar. Optamos por la memoria.
Ya perdimos la cuenta de las veces que vienen a pedir un sánguche más a la orilla del recreo o en el estribo de un martes, antes de que se escuche el rechinante desembrague del micro naranja que los devuelve a su casa al sur del sur. Mientras atacan la inexorable mandarina del refrigerio y la miga que sobra después de unas magras fetas de jamón cocido en ese bocado que no tarda un minuto en desaparecer de sus manos, leemos un pasaje de nuestro presente y de nuestra trunca independencia. Lo que “pudimos conseguir” -créame Don Manuel, créame Don José- no han sido laureles.
No hay hora del almu…

ÉPICA DE BARRIO* (o de cuando los malos gobiernos quisieron cerrar escuelas y pisar el barro)

HOPLIAS MALABARICUS

BUENOS FANTASMAS