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HISTORIAS MÍNIMAS

El cielo encarnado al filo de la ciudad la ve buscando basura entre la basura para vender por monedas, para abrigarse del frío o sosegar el bullicio del hambre. Un unicornio de plástico, una camperita rosa, botellas y cartón: la racha de hoy acumulada en el carro, donde un pibito pela una mandarina que le perfuma los dedos y las mejillas. Postales de una clase que sobrevive a duras penas a orillas de una clase que descarta. A lo lejos se queja el tren, y los dos se miran, madre e hijo, augurando el regreso. Pero falta. En el furgón, va ella, leyendo los apuntes de una carrera que le cuesta horas de sueño, malos laburos -cada vez más malos-, almuerzos en tupper, y la vieja con el mate a cualquier hora para darle una de las pocas caricias del día a la futura, cada vez más futura licenciada. La facultad no empieza, y hoy todo fue en la vereda; los bancos maltrechos, los profesores fervientes hablando del pan en la Francia del siglo XVIII o de Pericles, a través de un megáfono tatuado en…

RITUALES

ELOGIO DE UNA PLANTA

BOY, DE ROAL DAHL