Entradas

BOY, DE ROAL DAHL

Como un maestro titiritero, el viejo nos invita a pasar del otro lado del retablo. Nos ofrece las cuerdas que sostienen los inertes cuerpos de trapo y madera, y el alma de gomaespuma de los muñecos. Nos hace, sin amplificación, las voces de sus personajes. En off, en crudo. No sabemos cuándo, en su pequeño montaje, notamos también que el titiritero es un monigote sujeto por varillas y cuerdas. Detrás de atrás, hay otro Roald Dahl, inaccesible. Boy es una autobiografía, aunque el autor diga lo contrario: "Esto no es una autobiografía. Yo nunca escribiría una historia de mí mismo. Por otra parte, durante mis días mozos en la escuela y nada más salir de ella me sucedieron unas cuantas cosas que jamás he olvidado. Ninguna de estas cosas es importante, pero todas causaron en mí una impresión tan viva que ya nunca he sido capaz de quitármelas de la cabeza." No hay un orden de importancia en su colección de historias, historias de castigos y travesuras, o viceversa. Casi que no hay…

ORURO

LA DICHA DE ENCONTRARSE

LECTURA ACCIDENTADA